¿Por qué es necesario que el adolescente y el adulto jueguen?

Los adultos también necesitan jugar, el ocio es imprescindible para poder vivir.

El juego les permite mantener o reencontrar un equilibrio psicosomático: relajarse, equilibrar tensiones y presiones del medio. Es una evasión saludable de la realidad cotidiana. Les permite un despliegue de la imaginación, se conecta con sus sensaciones, y con su poder organiza una realidad distinta que le permite tolerar el trajín en el que vive.

"El juego es el arte o la técnica que el hombre posee de suspender virtualmente su esclavitud dentro de la realidad, para evadirse, para escapar de este mundo en que vive a otro irreal …" nos dice Ortega y Gasset (citado por Hilda Cañeque).

No es bueno abandonar el juego que se cultivó de niño. Los chicos son chicos por un tiempo… los grandes seguirán siendo grandes por el resto de la vida. Es demasiado tiempo para que no se disfrute del juego de vez en cuando, solo por el gusto de hacerlo.

Los juegos de mesa en los adultos son una posibilidad de encontrar este placer. El que juega se atiene a reglas, pero en situaciones distintas a las cotidianas. Puede imaginarse por ejemplo, como un empresario que desafía al FMI (en el Deuda Eterna), como un pícaro que engaña a sus amigos con definiciones falsas de palabras poco usadas (en el Bleff). Puede comunicarse de un modo diferente al convencional recurriendo a la mímica (en el Movies). Puede enfrentarse amistosamente con otros a través de su conocimiento e información (en el Trivial, en la Carrera de Mente) o de su habilidad matemática (en el Burako).

Este tipo de juego da también la oportunidad de reunirse con otros, interactuar, compartir y divertirse jugando no contra otros sino con otros. Conocerlos mejor y darse a conocer… es un riesgo también. Pero como dice Graciela Montes: "...Para que el juego sea juego, y la obra de arte, obra, hay un punto en el que se cortan amarras, se abandona el muelle y se entra en el territorio siempre inquietante del propio imaginario. Se entra a buscar algo que jamás se encuentra pero que, por eso mismo se debe seguir buscando. Siempre hay riesgo…"