El bebé va organizando los movimientos frente a los primeros objetos con los que se relaciona. Gracias a los progresos en sus posturas, poco a poco se sienta, gatea y da los primeros pasos. Aprende a tomar el sonajero, investiga primero con su boca y luego con sus manos los distintos elementos. Descubre sus formas, las relaciones de causa-efecto de los distintos objetos que le sirven para experimentar cuando los tira, los hace rodar, los golpea. Primero realiza acciones por azar y luego repite aquellas que le resultan interesantes y que le producen placer. Sus acciones son cada vez más complejas, las realiza sobre los objetos y juguetes, las va coordinando y ajustando poco a poco, en la medida que tiene estímulo y que encuentra los materiales adecuados a su alcance.
A través de los juegos el chico se apropia de su cuerpo, lo que le da placer es el movimiento y las acciones ejercidas sobre los objetos.
En esta época al niño le siguen interesando los objetos llamativos que se mueven, como los móviles. La barra de cuna tiene más sentido pues ya puede realizar acciones sobre ella.
Le gustan los sets de piezas que le permiten experimentar: golpear, hacer rodar, piezas que giran, que generan sonidos. Descubre transformaciones y ruidos a partir del movimiento que produce por medio de su acción sobre los juguetes que le permiten esa exploración. Disfruta de aquellos que tienen movimiento o se desplazan por su impulso, como autitos, aviones, muñecos. No tiene todavía significado del objeto en sí mismo sino por el movimiento y sonidos que encierra. Por eso también lo atraen los globos, pelotas, aros y materiales como baldes, cubos, palos, con los cuales realiza desplazamientos y experiencias.
Descubre entonces las posibilidades de su propio cuerpo.
Los instrumentos musicales simples como tambores, celestines, maracas son también una fuente de experimentación de sus golpeteos con diferentes ritmos y fuerza.